El cólera es una infección grave y, en algunos casos, con riesgo de vida, que afecta principalmente a personas de los países en vías de desarrollo, en los que es difícil encontrar agua potable y otras medidas sanitarias. Si vive en Estados Unidos, las probabilidades de que un integrante de su familia sufra de cólera son mínimas.

Pero si tiene planeado viajar a un país extranjero, en especial uno ubicado en la zona de los trópicos, es conveniente que esté informado sobre el cólera y cómo prevenirlo. La mejor manera de evitar esta enfermedad consiste en tomar precauciones con los alimentos y el agua.

Acerca del cólera

El cólera es una infección intestinal provocada por la bacteria Vibrio cholerae. Esta bacteria produce una potente toxina que se adhiere a las paredes de los intestinos. El organismo responde por medio de la secreción de grandes cantidades de agua, lo cual provoca una diarrea acuosa, vómitos y la posterior deshidratación a medida que los líquidos y sales abandonan el cuerpo.

Como resultado de esto, las personas que padecen cólera pueden deshidratarse muy rápidamente. Si la deshidratación grave no recibe tratamiento puede provocar serios problemas de salud, como convulsiones y fallo renal. Las personas que no reciben el tratamiento médico adecuado pueden llegar a morir.

La buena noticia es que el cólera es fácil de tratar si se detecta de manera temprana. Los niños con casos leves a moderados suelen reponerse en una semana. Incluso las personas con casos graves de cólera se recuperan totalmente en aproximadamente una semana si reciben atención médica.

El cólera se presenta principalmente en climas cálidos y tropicales, en especial en Asia, África, América Latina, India y Medio Oriente. Si bien es inusual en Estados Unidos (el último brote ocurrió en 1911), aún ocurren casos. Quienes viajan a países en los que el cólera es más común pueden introducirlo en el país y algunas personas de Estados Unidos se han enfermado por comer mariscos del Golfo de México crudos o mal cocidos.

Cómo se contagia

Las personas desarrollan cólera por comer o beber alimentos y agua contaminados con heces de alguien que tiene cólera.

Ésta es una de las razones por las cuales el cólera es infrecuente en países con buenos sistemas de tratamiento de desechos cloacales. Los elementos como inodoros con cisternas, sistemas cloacales e instalaciones de tratamiento de agua mantienen las heces alejadas del suministro de agua y alimentos. Las epidemias de cólera también pueden ocurrir, en algunos casos, después de un desastre natural (como un terremoto o una inundación) si las personas viven en tiendas de campaña o en otros lugares sin red de agua corriente o sistemas cloacales adecuados. Con menor frecuencia, las bacterias que provocan el cólera se encuentran en ríos salobres y aguas costeras.

El cólera no es contagioso: no es posible contagiárselo directamente de una persona que lo padece.

Señales y síntomas

Cuando una persona resulta infectada con la bacteria del cólera, pueden aparecer síntomas en unas pocas horas o hasta 5 días más tarde. Muchos niños con cólera no presentan síntomas ni señales, pero algunos casos pueden ser graves y poner en riesgo la vida.

Los síntomas comunes de cólera, y la deshidratación que provoca, incluyen los siguientes:

  • diarrea acuosa y de color pálido, con frecuencia en grandes cantidades
  • náuseas y vómitos
  • calambres, en especial en el abdomen y las piernas
  • irritabilidad, falta de energía o somnolencia inusual
  • ojos hundidos o vidriosos
  • boca seca y mucha sed
  • piel reseca
  • poca producción de orina y ausencia de lágrimas
  • arritmia (ritmo cardíaco irregular) y baja presión arterial

Si su hijo desarrolla síntomas como éstos, en especial después de visitar una zona en la cual el cólera es probable o común, comuníquese con su médico u obtenga asistencia médica inmediatamente. La deshidratación grave puede aparecer muy rápidamente; por lo tanto, es fundamental que comience a reponer grandes cantidades de líquidos inmediatamente para evitar que los órganos internos sufran daños.

Diagnóstico

Para confirmar el diagnóstico de cólera, es posible que los médicos tomen una muestra de vómito o un hisopado rectal a fin de determinar si hay señales de la bacteria. Ahora existen análisis rápidos en los que se utiliza una varilla, que ayudan a los proveedores de atención médica de zonas remotas a identificar la enfermedad más rápidamente y a controlar los brotes de manera más efectiva. Todos los casos confirmados de cólera se deben comunicar a los funcionarios locales de salud.

Tratamiento

Como la deshidratación grave y la muerte pueden ocurrir en cuestión de horas, es necesario proporcionar tratamiento inmediato contra el cólera. La mayoría de los niños se recuperan sin problemas de largo plazo, siempre y cuando reciban tratamiento rápido.

El objetivo del tratamiento es reponer todos los líquidos y sales que se pierden por medio de la diarrea y los vómitos. En los casos de deshidratación leve, tal vez los médicos recomienden administrar a su hijo soluciones de rehidratación de venta libre. Los niños con casos más graves de cólera tal vez necesiten permanecer en el hospital y recibir líquidos por vía intravenosa (IV).

A veces, los médicos prescriben antibióticos para tratar el cólera. Los antibióticos no son tan importantes como la rehidratación, pero pueden ayudar a reducir la cantidad de tiempo que una persona está enferma. También pueden reducir la gravedad de la diarrea por cólera. En algunos casos, los médicos también prescriben suplementos de zinc.

En realidad, los antidiarreicos pueden llegar a empeorar los síntomas del cólera; por lo tanto, si su hijo tiene cólera (o si cree que su hijo puede padecer cólera), no le dé antidiarreicos.

Prevención

Algunos países cuentan con vacunas contra el cólera que pueden ayudar a proteger a las personas durante algún tiempo contra la enfermedad. Como el cólera no es un problema en Estados Unidos, aquí no se ofrece la vacuna.

Si va a viajar a una zona con cólera, puede reducir enormemente las probabilidades de que su familia se enferme si sigue unas simples precauciones mientras está en ese lugar:

  • Hierva o desinfecte el agua que usa para beber, lavar o preparar alimentos, hacer hielo, café o té, o para cepillarse los dientes. Opte por el agua embotellada y otras bebidas que se venden en botellas o latas selladas. No obstante, asegúrese de limpiar la parte externa de la lata o la botella antes de beber de ella. Evite tomar agua de los grifos, bebidas de máquina y bebidas con cubos de hielo.
  • Cocine totalmente todos los alimentos, en especial los mariscos. Evite comprar alimentos a vendedores ambulantes. Por el contrario, coma comidas y alimentos envasados que estén recién cocidos y se sirvan calientes. Evite el sushi y cualquier otro marisco crudo o parcialmente cocido.
  • Evite comer verduras crudas, incluidas las ensaladas y las frutas que ya se han pelado o no se pueden pelar (como uvas o frutos rojos). Las bananas, el aguacate y las naranjas son mejores opciones.
  • Con frecuencia, los lácteos están contaminados; por lo tanto, tenga cuidado con los alimentos como el helado, la leche y el queso. Coma únicamente productos lácteos pasteurizados y asegúrese de que estén refrigerados y conservados en frío.
  • Lávese las manos frecuentemente con agua pura y jabón, en especial después de ir al baño o antes de preparar alimentos. Si no tiene agua y jabón, utilice un limpiador para manos que tenga un contenido de alcohol de al menos el 60%.
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